jueves, 18 de octubre de 2007


Yo soy aquel que tiene muchos nombres y muchas formas…

mi padre y mi madre me dijeron mi nombre;

permanece oculto en mi cuerpo desde mi nacimiento,

para que ningún poder mágico pueda ser adquirido por quien quisiera echarme un maleficio

-Ra

La luz del viejo candelabro de seis brazos proyectaba su tenue luz al esmirriado individuo, el cual se posaba encorvado sobre el gran escritorio atiborrado de manuscritos con extrañas inscripciones, raras tintas recolectadas en inverosímiles lugares y objetos cada uno más fantástico que el anterior. Los quevedos brillaban por reflejo de la luz y los vivaces ojos de su portador. Ante él se encontraba una copia de una estela egipcia perdida hace siglos. En todo ese galimatías había un secreto codiciado por los más conocedores de la antigua magia egipcia, considerada la más antigua y poderosa, predecesora de la cábala, el gnosticismo, la alquimia y la hechicería de las civilizaciones que sucedieron al Egipto de los faraones.

El joven sentado ante tal descubrimiento se llama John Edwards III, noble inglés caído en desgracia y que por esta razón vivía en la casa de su acaudalado tío; Lord Powels, antiguo explorador y aventurero, ahora ya retirado en su apacible estancia en las afueras de Londres. Junto a ellos vivía la única hija de Lord Powels; la hermosa Lady Henriette, causa y fin de todas las ambiciosas investigaciones y búsquedas de John, las cuales eran financiadas placenteramente por su tío.

No obstante la amabilidad y grandes cantidades de dinero que su tío gastaba en él, John guardaba viejos rencores a sus anfitriones. La idea irracional de ser tratado como un pobre huérfano, recibido sólo por caridad luego de la muerte de su padre en una expedición al África; no haber conocido a su madre que murió en el parto, todo esto no significaría nada para sus fríos sentimientos, lo que nunca pudo superar fue el rechazo de su prima a sus urgencias amorosas, en las que él había puesto todos sus empeños y al ser desairado de esa forma, que el creyó cruel, juró en su interior vengarse de toda esa parentela que no sentía ningún amor por él.

Hacía un par de años que recorrió todos los museos de Europa y desiertos de África en la búsqueda de viejos manuscritos. Todo empezó un día en que su padre lo llevó a una de sus expediciones en 1892. Se unieron a Sir Flinders Petrie y Howard Carter para dirigirse a las excavaciones en Tell el-Amarna, la antigua Ajtatón, situado en la orilla oriental del río Nilo, al norte de la actual ciudad de Asiut. Esta antigua ciudad fue convertida por Amenofis IV en la capital del imperio y famosa por las 400 tablillas cuneiformes acadias encontradas por un campesino en 1887. La visión de estas tablillas y su antigua correspondencia, cambiaron completamente la vida del joven, decidiendo dedicarla a la búsqueda y traducción de viejas inscripciones.

Empezó a estudiar con el auspicio de su padre y averiguar acerca de los más grandes decodificadores de la historia, como ser Carsten Niebhur, que en 1777 publicó la primera copia correcta de la inscripción de Behistun. Luego seguirían Tychsen, Grotenfend, el filólogo danés Rask.y el británico Creswicke Rawlinson. Pero por quien sentía mayor admiración era el francés Jean François Champollion, que a los dieciséis años ya dominaba seis lenguas orientales, y que en 1821 empezó la traducción de los jeroglíficos egipcios, hazaña que logró gracias a la piedra de Rosetta, una estela de basalto negra encontrada por las tropas francesas en 1799 cerca de la ciudad de ese nombre, en las inmediaciones de Alejandría. Champollion logró la traducción comparando la inscripción con la grafía griega, al encontrar los cartuchos que representaban a Cleopatra y Tolomeo.

Actualmente John se encontraba más emocionado que nunca al llegarle las noticias del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, pero no era por el oro y la importancia del faraón para la arqueología y la historia la excitación que sentía, sino por el hallazgo de Carter de una tablilla en ese sitio. Esta contenía, según le había explicado el mismo Carter a su tío, una vieja maldición contra los que entraran a la tumba del rey. Por supuesto, todo esto fue oculto a la prensa y nada se dijo, pero Carter envió una copia para su estudio, y John al ser un experto en jeroglíficos la tenía en sus manos. En ella se veía el cartucho que representaba al rey Tut con una amenaza a los profanadores que decía:

LA MUERTE GOLPEARÁ CON SU BIELDO

A AQUEL QUE TURBE EL REPOSO DEL FARAÓN

John concluyó de que en aquella tablilla estaban las claves para la realización de una maldición en tiempos modernos. Averiguó la composición de las tablillas de barro en la que eran escritos estos anatemas, junto a la composición de la tinta vegetal usada en ellas. Pero día tras día no llegaba a ningún lugar con los experimentos, luego de semanas y meses atrapado en su estudio llegó el día de la revelación: un día releyendo sus antiguos libros encontró un llamativo pasaje en las actas del proceso de la conjura del harén contra Ramsés III que le abrió completamente los ojos. En él, se describía que la maldición estaba contenida en la piedra misma, junto al nombre de la víctima, alguna posesión suya o directamente relacionada con la manipulación de un objeto consagrado. A esto le llamaban el rito de la destrucción del nombre, la peor maldición conocida, debido a que las fuerzas vitales se encontraban en el nombre secreto que cada hombre conocía en el día de su nacimiento, perdiendo así la protección de los dioses. Hoy en día esto casi ya no era de importancia, por que nuestros nombres están escritos en muchas partes y todos los conocen, pero en el antiguo Egipto, sólo los más eminentes sacerdotes conocían los verdaderos nombres de sus dioses, ya que al conocerlos podían invocarlos y obtener sabiduría o favores tal y como la actual demonología intenta hacerlo. Es por eso que los dioses han cambiado muchas veces de nombres o sólo son nombrados por sus cualidades o sobrenombres.

Luego de muchos intentos, John obtuvo la fórmula de la...tinta juntando raros ingredientes de especias casi imposibles de conseguir. El barro no fue difícil de obtener ya que tenía fácil acceso al Museo Egipcio del Cairo, del que había sustraído en su última visita una estela que una vez mas serviría de palimpsesto. Tenía listo su plan y decidió ponerlo en práctica lo más antes posible. Cierto día en que su tío había vuelto a Londres a hacerse un chequeo médico, John hizo llamar a Henriette para hablarle a solas. La delgada figura miraba como la doncella se acercaba por las veredas empedradas que se dirigían a su oscuro estudio. Pensamientos lujuriosos de venganza y deshonra se veían dibujados en el rostro macilento del individuo inescrupuloso. Desde el incidente en que le declaró su amor, Henriette ya no hablaba con él más de lo necesario, pero no lo hacía por maldad, sino para no darle más esperanzas en ese amor completamente prohibido para ella, criada bajo los más duros preceptos de la sociedad victoriana. Había sentido lástima por él, incluso había convencido a su padre, ignorante de todo esto, de que lo llevase en sus viajes para que así se olvidara de ella, y cuando pensó que al fin lo había logrado, era llamada para una solitaria conversación. El sirviente volvía una y otra vez a John con toda clase de excusas pero éste lo enviaba nuevamente para darle a entender la urgencia del asunto. Contrariada por la situación, no le quedó otro remedio que asistir a la entrevista. La habitación que ocupaba John se encontraba separada de la estancia principal por una corta vereda rodeada de álamos y a lo lejos levantando la vista mas allá de la verde campiña se podía divisar el mar. John no había podido soportar la espera y dio vueltas alrededor del estudio revolviendo nerviosamente sus manos, esperando la llegada de su prima. Sonó la puerta e ingresó Henriette acompañada de un criado y con expresión de disgusto.

-John, no me parece digno de un caballero –comenzó a decir rápidamente, para así acabar la reunión lo más rápido posible-, que me cites con tanta insistencia y que yo tenga que venir de esta manera…

El joven John, sintió el rápido palpitar de su corazón al ver a su amada sonrojada por el enojo y quedó petrificado por un momento sin saber que decir, luego de haber ensayado durante horas y horas, pero en este instante sólo sentía la necesidad de arrojarse a sus pies y suplicarle que lo ame. Pero no, él ya había sido humillado anteriormente y no volvería a suceder.

-Peter –dijo John al paje-, puedes esperar a la señorita afuera, necesito hablar con ella de algo muy importante.

El criado miró a la doncella y ésta con un gesto de su cabeza le señaló la puerta.

-Y bien, ¿de qué se trata todo esto? –increpó al joven.

-Bueno, Henriette –empezó a decir lentamente-, creo que tú sabes de que se trata todo esto. Quiero reafirmar el amor que siento por ti y pedirte que te cases conmigo.

La pobre damisela no podía creer lo que estaba escuchando, todo esto era una locura. Pero John ya había meditado sobre sus reacciones y antes de que ella dijera algo, él se adelantó:

- Hace un tiempo, me rechazaste y eso rompió mi corazón y causó que malvados sentimientos nacieran en mí. Pero ahora eso no volverá suceder, te explicaré el porqué…

Y al decir esto, tomó una pluma de ibis, la empapó en un tintero y con la otra sostuvo al viejo gato de la familia que dormía tranquilamente en un mullido sillón junto al escritorio.

- Aquí está Fuzzy –dijo John sosteniendo al gato que ya se había despertado del todo.- Observa, simplemente escribo su nombre en esta pequeña tablilla, claro que en jeroglíficos antiguos que son mi especialidad y ¡voilá!

Soltó al gato que corrió hasta la puerta y empezó a arañarla para poder salir al sentir que algo extraño le ocurriría.

- Henriette, si sigues obstinada en tu negativa, esto es lo que les ocurrirá a ti y a todos tus seres queridos.- En ese mismo instante, pronunció en voz alta palabras en un idioma desconocido para la muchacha y John lanzó la tablilla contra el piso, volando en cientos de pedazos. Inmediatamente el gato empezó a retorcerse de forma macabra mientras se escuchaba el crujido de sus huesos y lanzaba horribles chillidos de dolor… un instante después, estaba completamente rígido.

La visión de lo ocurrido casi hace desmayar a la pobre joven, por lo que busco apoyo en un diván y se quedó mirando horrorizada a su primo tratando de entender lo que no tenía explicación. Nunca había tomado muy en serio a John, al que consideraba un ser retraído, incapaz de amarla y que sólo deseaba tenerla por obstinación, pero ahora veía que estaba realmente obsesionado con ella.

- Realmente no esperabas esto, ¿no primita? – comenzó a decir John sibilítico.- ahora bien, esto es lo que quiero; en primer lugar nos casaremos –al oír esto Henriete, una sensación nunca antes percibida recorrió su cuerpo-, no creo que con una demostración como la que has visto tu padre esté en desacuerdo, segundo; mi tío me dejará como heredero de toda su fortuna y posesiones, y tercero, aunque debería ser primero; nadie puede entrar en mi habitación por ninguna razón. Creo que he hablado claro. Bueno, se ha hecho muy tarde así que puedes retirarte, mañana empezaremos a hacer los preparativos para nuestra boda…

Henriette salió de la habitación como un sonámbulo y se dirigió a la estancia sin decir ninguna palabra. Se acostó en su cama y entre lágrimas de miedo y rabia se durmió profundamente. Durante los siguientes días acompañó a John contra su voluntad, haciendo las compras para el repudiado matrimonio. Su padre no se había comunicado con ella desde que John le comunicara sus planes, por lo que sospechó lo peor y se enfrentó a él con la cara completamente húmeda por las lágrimas y entre sollozos le preguntó si él tenía algo que ver con la falta de correspondencia de su padre.

-Querida prima- comenzó a decir John tranquilamente –lamento decirte que tus sospechas son ciertas. Al día siguiente de nuestra reunión le envié una carta a tu padre explicándole todas mis pretensiones, pero su airada respuesta dejó en claro que no me creía y que no haría nada de lo que le recomendé por el bien de los dos. Por lo que desde ahora tú eres la dueña de todo este sitio, ya que el pobre tío no tuvo tiempo de cambiar su testamento.

La noticia fue demasiado para la pobre muchacha, desfalleciendo instantáneamente. Despertó un par de horas después, tendida en un sillón y encerrada en una habitación de su propia casa. Del otro lado de la puerta escuchó la voz de su primo:

Editorial


Moral - Apr. 11, 2006 at 02:19 PM

I. Es necesario afilar cuidadosamente los cuchillos para carnear. Se humedece bien la laja. Se asume una posición cómoda. La idea de provocar el menor sufrimiento es más bien simple, como para solazarse en su meditación. Esto es bueno. Uno puede invertir un buen par de horas entre un zás! zás! alternativo, y muy pronto el alma se adormece: mientras más preciso lo rápido más completo el olvido.

Ahora bien, todos entendemos lo absurdo de dividirse el trabajo. "Que el que afile los cuchillos no sujete el cuerpo" o "Que el sujete el cuerpo no atenace la boca para disimular el grito".

Que el que silencia, no mate.

Todo esto puede sonar bien al principio, pero deviene bien pronto en un algo completamente innecesario, en un fastidio.

Realmente no debieran hacerse tantas consideraciones al respecto; no existe una moraleja para asuntos tan prácticos. El mayor bien en estos casos se logra teniendo el cuidado de recordar en todo momento que los cuchillos tienen siempre dos lados que afilar y que usar.

Moral - Apr. 11, 2006 at 03:31 PM

II.

El aire se pinta tan inmóvil que puedo tocarlo.

Ojalá pudiera respirarlo.

Sueño que estoy despierto, soñando con tu cuerpo.

Ahora que no te tengo, sólo encuentro una forma de acariciarte y sentir tus caricias al mismo tiempo.

La soledad y su patética ironía nunca serán excusas para la soledad y su patética ironía, pero hoy, yo soy la excusa de mí mismo.


Rodrigo Ruiz

Excelsas demencias


I
Coexisten vivencias
incapaces de imprimirse
en el papel.
La tinta se derrama.
La sangre se detiene.
Los ojos no duermen.
Se ha enterrado la vida.
Sabe alguien qué hacer?
II
La soledad presente
sin ser llamada en la lista.


Tu mano tomando las sombras.
El beso frágil, bailando
al compás del sentimiento

VIO-LA-ACCIóN

Camina Dursella...
Después del asalto;
con el tajo abierto
entre las piernas,
el corazón hueco,
el cerebro carcomido,
los sueños dormidos
y el alma aún suya.

TYPEANDO


Cuando escribo:
Busco sólo que el lenguaje
alcance para no morir.
(...)
Cuando concluyo:
He muerto y vuelto a nacer.


Claudia Vaca

Quizá sea gata

gata, quizá

lamiendo mis patas

acicalándome el lomo

recuerdo su cuerpo

como un sendero de tierra

seré quizá

gata

porque desapegada

dormitando al sol

pienso que los senderos

son en realidad agrestes

e incómodos

bostezo

lánguida mi cola

ronroneo golosa

olvido sus olores

prefiero el sol que (también)

calienta

pero que no está

Grumos

Soñé mis pechos, y en la orilla de mis pechos, los pezones eran como de mazapán reseco: pequeños grumos separándose unos de otros, lanzándose irremediables al vacío.

Hinchados, desahuciados los pezones desgranándoseme.

Era una llaga ardiente la piel bajo aquella lenta despedida. Soñé que nada podría detener el resquebrajarse. Aún disgregados, esos preciosos pedazos seguirían siendo míos. Yo misma en lo roto, en el resto al final de la caída.

Intento descifrar esa angustia. La que nutre debe estar adolorida. Debe estarse asfixiando alguna canción dentro de mí.

Retorno una y otra vez a mis pezones heridos, y los quejidos me perturban. Permanezco quieta, esperando la palabra cierta. Aguardo a que en el silencio me roce. Pero no puedo, no puedo entender sus motivos.

Apenas mis pezones aullando. Y el vacío.


Claudia Peña
Hace tiempo que quería hacerle una entrevista a Róger Otero Lorent, señalo las razones para el público preguntón: a) lo hice porque es compañero mío de la Facultad de Filología, b) porque es de mi generación, c) porque aunque él es muy humilde y no lo diga, ha obtenido premios importantes en la categoría de cuento a nivel local y d) porque confío en que es un escritor, para nada una promesa de la literatura boliviana. Ahh...!! y también porque es mi amigo.

La primera semana de noviembre se anunció su nombre como el segundo finalista del Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo, organizado por el Viceminsiterio de Desarrollo de Culturas. Dentro de dos semanas, estará su último libro de cuentos, Humor vítreo, en las librerías de la ciudad, esta obra fue coganadora del Premio Nacional de Cuento impulsado por el Municipio de Santa Cruz de la Sierra. Por último, el escritor amigo en cuestión, trabaja en una novela, de la que prefiere no dar detalles.

-Decinos, sin pensarlo mucho, en unos cuantos segundos, qué significa la literatura para vos...

-Un escape, un reencuentro conmigo mismo, un autodescubrirse, una búsqueda constante de algo inefable que no existe, que nunca se podrá encontrar, sino inventar con palabras y mentiras, algunas tontas, otras no tanto, pero en su mayoría entretenidas… ¿Cuánto tiempo voy? Ah, pero, y esto es sumamente importante… ¡¡¡¡PIIIII… tiempo!!!

-¿Cuál es el escritor más raro, en cuanto a estilo, que has leído?

-Sin lugar a dudas, Julio Cortázar. Aunque mi concepto de ‘raro’ puede ser diferente al tuyo o al de muchos, pienso que es el escritor con mayores cualidades para ganarse este apelativo. Basta con nombrar Rayuela, Axolotl, Casa tomada, Continuidad en los parques, Las babas del diablo, para sustentar esta afirmación y convencerse de que, su escritura, normal no es.

-Contanos de algún escritor cuya vida haya marcado ineludiblemente la tuya...

-Y bueno, en realidad cada literatura que leo y me entretiene ya me ha marcado de alguna forma, salvo que pase mucho tiempo para que lo olvide, porque yo olvido con facilidad. Pero si tengo que nombrar a uno en especial diría que mi padre, y luego tendría que añadir, mi abuelo, Raúl Otero Reiche. Ellos han sido gran parte de mi escuela.

-Alguna vez... ¿Has llegado a soñar con algún escritor? Soñar en el sentido de que te has dormido con la novela y has terminado pensando en él...

-He imaginado que he soñado y tal vez entre imaginar y soñar no haya mucha distancia. Algún día voy a escribir esto que voy a contar en su totalidad. Por el momento puedo resumir que, de pronto, aparecía en el interior de un ascensor mal iluminado, de espaldas a los demás tripulantes. No estaba asustado, pese la excentricidad del asunto, pero sí tenía muchas ansias de averiguar quiénes eran mis acompañantes en aquel viaje incierto. Poco a poco me fui dando cuenta, por los diálogos que se cruzaban, que atrás de mí estaban personajes como Borges y Kafka, entre otros.

-Con 3 libros de cuentos ganadores de concursos ¿Crees que has alcanzado una voz propia?

-Por el momento creo que tengo un eco propio, cuya voz proviene desde el futuro; el drama está en averiguar desde qué futuro y de ahí para adelante qué podría pasar. Los isotipos están presentes, no hay cómo salvarse de ellos: la muerte, el humor vítreo, lo grotesco, la ironía…

-¿Qué libros le darías a tu hijo para que lea en su niñez?

-Todos los que él quisiera leer. No lo obligaría para nada en ese sentido. En primer lugar, le crearía la curiosidad mediante el ejemplo y, luego, claro, lo orientaría a elegir libros más acordes a su edad. Pero, eso sí, no lo presionaría.

-¿Qué opinarías si tu hijo en su adolescencia te dijera que ha decidido ser escritor?

- Lo rompo a palos, ¡ya no más pobreza en la familia, por favor! (risas)… No, mentira… Le daría todo mi apoyo. Lo que él escoja como profesión, oficio, pasatiempo, trabajo, etcétera, mientras sea honesto, por mí va a estar bien. El único consejo que le daría sería que se esfuerce por mejorar cada día en ‘eso’ que elija, que le ponga pasión y se

...discipline en tomarlo como una ciencia que cada día se tiene que explorar.

-El humor que caracteriza a varios de tus relatos, ¿es una opción que has tomado para expresar lo ridícula que a veces se presenta la vida y no queda más que reírse de sus contradicciones?

-Qué bueno que lo veas desde ese punto de vista. Creo que mi intención es algo parecido a lo que vos dijiste; pero no quisiera entrar en mayores detalles sobre este punto, porque creo en la polisemia de las interpretaciones y siempre que me refiero al análisis de mi propia obra me bloqueo. Es como cuando se cuenta un chiste y luego se lo explica, pierde toda la gracia.

-¿Con qué oficio compararías al del escritor? ¿Se te ocurre alguna metáfora?

-Con el de un dios, o la idea sesgada que se tiene sobre el Verdadero (aunque toda idea sobre Él tiene que ser sesgada, porque es intangible). Los escritores son dioses para sus personajes, para sus lectores, hasta para los mismos críticos (ellos vendrían a ser los ángeles rebeldes); sobran las razones por las que digo esto. La niebla, de Unamuno, ejemplifica esta respuesta.

-¿Los escritores deben ser fanáticos de la literatura o tipos que tengan una relación tranquila con ella?

-Ni lo uno ni lo otro; no creo que exista un modelo exacto para definir a un escritor. Tampoco estoy de acuerdo con los estereotipos en este aspecto. Pueden haber escritores muy comprometidos con la literatura como los debe haber totalmente pasivos. Conozco gente que lee un montón de libros y aún así no puede hilvanar un párrafo coherente y, en contrapartida, sé de personas que no son tan buenos lectores y, sin embargo, escriben mejor que muchos intelectuales. Pero tampoco hay que confundirse, es un axioma que la lectura ayuda muchísimo al escritor.

-¿Cuál es la escritora mujer que más admirás?

-Sor Juana Inés de La Cruz.

-¿Cuál ha sido tu impresión de haber sido seleccionado como finalista del Premio Franz Tamayo? ¿Estás de acuerdo con el criterio que emitió el jurado al preferir obras que alaban el pasado andino?

-Soy muy respetuoso con las opiniones del jurado, tendría que leer el cuento ganador para ver si realmente tiene calidad más allá de la validez del criterio del jurado. No creo que se deba premiar textos literarios por una cuestión de índole social, porque pertenezcan a una tendencia de moda o porque esté expresando una ideología que representa a un grupo de poder, sino porque tenga una calidad que de lejos sea superior a las demás. Del premio me quedó la satisfacción de que quedé entre los finalistas, y además por el dinero, que desde luego, me interesa.

Entendemos por notación musical a cualquier sistema gráfico que permita la expresión de una pieza musical de la manera pensada por el autor. El sistema mas aceptado es el occidental que utiliza una pauta de cinco líneas y cuatro espacios, indicando la tonalidad, dinámica, andamiento, intensidad, duración de las notas, altura, timbre, etc.

A pesar de que los sistemas de notación musical existieron desde la antigüedad, se puede decir que el actual se viene desarrollando hace unos trece siglos. Oportunamente volveremos a ello.

Existen evidencias arqueológicas de escritura musical practicada en el Egipto y Mesopotamia alrededor del 3º milenio a.C. El epitafio de Seikilos encontrado en Turquía nos dice que también los griegos registraban su música. Con símbolos taquigráficos que representaban notas sobre el texto de una canción - la notación fonética, de transmisión oral - se constituye, quizás, como el antecedente lejano de la notacion anglo-sajona por letras desde A hasta la G. Como estos sistemas aun no registraban ni ritmo, ni altura absoluta de las notas, apenas tenemos una remota idea de cómo sonaría:

Como mencione anteriormente, nuestro sistema moderno tuvo sus orígenes en los “neumas”, o símbolos gráficos de las piezas vocales del canto gregoriano , siglo VIII. Estos neumas consistían en puntos y guiones que representaban los intervalos y reglas de expresividad, como melismas, posicionadas sobre las silabas de los textos. Pero solo servían al que ya conocía la pieza. Para resolver este problema, las notas pasaron a figurar en relación a una línea horizontal, significando subjetivamente la altura (distancia de la línea) y la duración (distancia entre notas). Al no tener una distancia predeterminada entre las notas y la línea de referencia - la nota Fa que era roja y posteriormente el Do en color amarillo - este sistema se prestaba a interpretaciones muy personales y inexactas, siendo, por lo tanto, un recurso mnemónico no destinado para los que desconocían la melodía.

El sistema fue encontrando aceptación al adoptar cuatro líneas paralelas horizontales (el tetragrama sugerido por d´Arezzo) y la utilización de claves para alterar la extensión de las alturas posibles. Fue alrededor del siglo X cuando se introdujeron las figuras representativas de la duración.

Gran parte del desarrollo de la notación musical deriva del trabajo del monje benedictino Guido d´Arezzo. Entre sus contribuciones contamos el desarrollo de la notación absoluta de las alturas y sistematización de la enseñanza del solfeo que implicaba cantar el nombre de las notas. Por esta razón, sustituyo el antiguo sistema (letras A-G). Los nuevos nombres que dio a las notas son los que conocemos hoy y derivan de la primer silaba de los versos del Himno a San Juan Bautista. Este himno era cantado por los niños del coro para que el Santo les protegiera de la ronquera. Por la candidez del texto transcribo, a continuación, su contenido:

Ut queant Laxis

Resonare fibras

Mira Gestorum

Famuli tuorum

Solve polluti

Labi reatum

Sancte Ioannes

Para que nosotros tus siervos podamos loar claramente

el milagro y

la fuerza de tus actos

Absuelve nuestros

labios impuros

San Juan.

Posteriormente la pauta gano una línea mas (ahora las cinco). El uso de líneas verticales para dividir secciones de la partitura surgió en el siglo XV y no tenia otra función que la de facilitar la lectura por su auxilio visual. Solamente en el siglo XVII estas secciones se convirtieron en patrones rítmicos predefinidos y el pentagrama, conocido desde el siglo XI, fue finalmente aceptado.

No es difícil imaginar el trabajo de los editores de partituras y de investigadores y musicólogos al tratar de entender de que manera se interpretaban las partituras que nos llegaron. Algunos compositores conocidos por todos nosotros como Bach, Josquin des Prez, Palestrina, Purcell o Monteverdi aun no conocían ciertas convenciones conocidas por nosotros. Interpretar estas piezas requiere un esfuerzo conjunto de áreas como la Musicología y la Paleografía.


A continuación tenemos el gusto de presentarles uno de los cien cuentos de la obra mas sobresaliente del italiano Giovanni Boccaccio (1313 – 1375), aclaramos que no fue elegido al azar, pero tampoco lo fue por su representatividad en la obra, “El Decamerón” presenta una serie de cuentos tristes, alegres e ingeniosos. Consideramos que es muy importante conocer este tipo de literatura y difundirla, y como tripulantes del Batiscafo no podemos omitirla sino mas bien propagarla, disfrútenla.

La marquesa de Monferrato, con un banquete de gallinas y unas palabritas discretas, reprime el loco amor del rey de Francia.

… La reina, dirigiéndose a Fiammentta, que estaba sentada en la hierba al lado de Idóneo, le mandó que prosiguiera según el orden establecido, cosa que ella hizo con afable y risueño rostro:

- Complaciéndome que hayamos demostrado con nuestras historias la fuerza de las respuestas rápidas y oportunas, y entendiendo que los hombres de juicio eligen las mujeres de mejor linaje que ellos, y que por el contrario, las mujeres sagaces cuidan de no dejarse arrastrar por hombres superiores a ellas, deseo demostraros, amigas mías, con la narración que os voy a contar, como una mujer de alcurnia se alejo de ese peligro con buenas obras y palabras.

El marques de Monferrato era hombre de ensalzado valor y confaloniero de la Iglesia, habiéndose trasladado a ultramar en una incursión hecha por los cristianos a manos armada. Se hablaba de de su valentía en la corte del rey de Francia, quien se aprestaba también a partir en aquella misma expedición. Un caballero contó que no había pareja bajo las estrellas igual a la que formaban el marques y su esposa, ya que, además de gozar el de gran fama entre los caballeros, entre las mujeres resaltaba la marquesa, por poseer todas las virtudes. Estas palabras impresionaron de tal manera el animo del rey, que, sin conocer a la dama, se enamoro de ella fervientemente, proponiéndose que su embarcación no se dirigiese a otro punto que no sea a Génova, con lo que tenia muchas posibilidades de ver a la marquesa, y, además, de intentar satisfacer su deseo mientras el marido estuviese ausente. Con tal pensamiento, puso en practica el ardid, mandando adelante a todos sus hombres mientras él, con unos pocos, se dirigió a las tierras del marques, habiendo previamente advertido a la dama que le esperase al día siguiente para comer. Ella, discreta y viva, le respondió que le aguardaba y le dispensaría buena acogida. Luego fue meditando lo que podía resultar de todo aquel asunto, y qué interesaría al rey para efectuar aquella visita estando ausente su marido. No vaciló en pensar el motivo era la fama de su belleza, que le atraía. Pero, como mujer de bien que rea, decidió recibirle y honrarle, mandando llamar a los hombres que habían quedado con ella, y disponiendo todo lo oportuno, excepto el convite y las viandas, que preparó ella personalmente. Mando reunir a todas las gallinas de que disponían, y ordeno a sus cocineros que los platos que aderezaran fuesen todos de gallina. El rey se presento el día señalado y fue acogido por la marquesa con todos los honores. El la encontró sumamente hermosa y cortes, no dejando de admirarla y haciéndole grandes alabanzas y encendiéndose más y más al ver que la mujer respondía a cuanto le iba preguntando. Después de haber permanecido el rey de una cámara, haciendo reposos, llego la hora de la comida. El rey y la marquesa se sentaron a una mesa, disponiéndose los demás invitados en otros aposentos, según su calidad. Se sirvió al rey sucesivamente de los manjares previstos, juntamente con excelentes y valiosos vinos, experimentando gran placer en la cena, además de poder contemplar a la bellísima marquesa. Notó el rey, al ir sirviéndose los platos, que aunque todos eran distintos, tenían todos sabor a gallina. Como el conocía que en aquellos parajes había una gran variedad de caza, dijote asombrado a la dama:

-¿Señora, nacen en este país gallinas solamente, son gallo alguno?

La marquesa, que entendió muy bien la pregunta, juzgo que Dios le había concedido el momento oportuno para hacer notar sus intenciones al rey, y volviéndose a él, agudamente le dijo:

-No, mi señor, pero las mujeres, aunque en honores y vestido varían algo unas de otras, todas son aquí iguales que en otras parte.

El rey, al oír tales razones, comprendió el motivo del convite de las gallinas, y la virtud que se escondía tras las palabras de la marquesa, juzgando inútil todo lo que se le dijera. Y como no era el caso de emplear la fuerza, decidió, así como desacertadamente se había prendado de ella, extinguir ese malvado fuego. Sin decirle nada mas, temeroso de sus palabras, despidiéndose de toda esperanza, almorzó, y acabada la visita agradeciéndole los honores recibidos y partió.


En 1994, Robert Zemeckis con la colaboración del guionista Eric Roth en base a la obra escrita por Winston Groom, nos obsequiaron una bella pieza de realismo mágico, llevada al cine con el nombre de Forrest Gump, película ganadora de seis premios “Oscar” incluyendo mejor película, director, actor y guión adaptado. Forrest Gump que fue un gran éxito de taquilla y que efectivamente puede despertar entre los bolivianos, sensaciones de afecto o desafecto que hallan justificable fundamento, trata como muchos recordaran de un personaje cuyo simple sentido común, ligado a valores y conceptos de vida extremadamente sencillos, lo conducen por situaciones y vivencias igual de divertidas como trascendentes en la historia reciente de los Estados Unidos.

La película tuvo excelentes críticas, sin embargo no es la intención del suscrito evocar todo el contexto y significado de la misma, aunque convendría recomendar a los lectores que gustan del cine su apreciación con un sentido mas bien crítico y analítico por las alegorías de vida que en ella se presentan de forma abundante. Me gustaría, sin embrago recrear una en particular: La escena que nos muestra a Forrest que sin un aparente motivo y solo empujado por un fuerte impulso de soledad, un buen día decide salir a correr, atravesando de esta manera su pueblo, su condado, su estado (Alabama) hasta llegar días después a la costa este de Estados Unidos, limitado por el océano, decide correr del otro lado hasta llegar a la costa opuesta y así apreciar nuevamente el mar; y como tenia ganas, seguir corriendo, comiendo según el hambre, durmiendo donde se le presentaba el sueño.

Convengamos que correr solo por el hecho de correr bajo nuestra lógica humana y “racional”, puede llevarnos a otorgarle interpretaciones distintas a la simpleza de Forrest, por lo que en la película primero pocos y luego muchos, son conducidos a pensar que en el recorrido de esta travesía se encontraba la llave de tantas interrogantes existencialistas. El momento culmen se presenta cuando Forrest, a la mitad del desierto, se detiene y ante la expectativa de sus “discípulos” que le habían acompañado en gran parte de su recorrido y que esperaban minimamente unas palabras que despejen sus interrogantes y que les brinde una línea por la cual dirigir sus vidas, se atreven a preguntarle (traducción mas, traducción menos) -Maestro que hacemos- ante lo que Forrest visiblemente cansado responde –no se ustedes; pero yo me voy a mi casa- concluyendo con la travesía, la escena y la presente alegoría.

Ciertamente el contexto es bastante cómico, sin embrago distanciándonos un tanto de él, me gustaría profundizar en los sentimientos que generó esta abrupta parada, entre los llamados discípulos de Forrest y que habían corrido con él, atravesando y soportando diversas situaciones igualmente bellas y adversas, llámese contemplar hermosos paisajes o difíciles condiciones climáticas además claro esta del esfuerzo del trote en si. Y a la hora de imaginar este sentimiento, resulta que es increíblemente sencillo. Cuantos de nosotros hemos corrido detrás de aquellos en quienes veíamos un claro liderazgo y que a la postre solo fue aparente, lo mismo se puede aplicar para aquello que llamamos sueños o aspiraciones y otros lo plasmaron como ideologías a las cuales dedicaron su vida entera.

Cierto es que son muchas, por no decir todas, las personas que han sido abandonadas a la mitad del desierto cuando creían que iban camino a algo trascendente para sus vidas, siguiendo a otros que solo fueron seres humanos que erraron como todos y que se fueron a su casa impávidos a mitad del camino. Y esta afirmación se puede aplicar no solo a los líderes, sino también a ideologías, religiones y otros aspectos que han podido generar desencantos.

Nuestra política boliviana, lamentablemente no esta exenta de este tipo de alegorías, mas bien esta plagada de ellas, a causa seguramente, para ser mas llano y no tan profundo, del caudillismo de los lideres de los partidos. Hagamos un corte histórico y situémonos en este mediano periodo democrático contemporáneo y veamos cual fue el rumbo que los seguidores y militantes de CONDEPA emprendieron una vez fallecido su líder fundador Carlos Palenque Aviles, lo propio podremos afirmar con ligeros matices de diferencia de los militantes de UCS y su líder el filántropo Max Fernández Rojas, ambos partidos o por que no proyectos de vida prácticamente desaparecidos, claro que mas de uno podrá indicar y con justicia que ambos no abandonaron por voluntad sus proyectos, es evidente pero el análisis debe centrase en la frágil estructura de estas agrupaciones políticas, que se desintegran una vez desaparecido su único catalizador que las cohesiona y que les permite vivir un proceso político, de esta manera son las personas, léase lideres caudillos y no las ideologías lo que han permitido la articulación de los movimientos políticos contemporáneos, dejando a la deriva a sus militantes.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria y Acción Democrática Nacionalista experimentaron un nacimiento, apogeo y declive en franco paralelismo de sus líderes fundadores, en la actualidad ambos carecen de dirigentes que tengan la capacidad para emularlos y tomar la posta de su liderazgo o por lo menos no existe el interés de hacerlo.

Pero no solamente este fenómeno acontece dentro de la actividad política partidaria nacional, también en los frentes universitarios que nacen y mueren junto a las derrotas de sus líderes, las federaciones profesionales, juntas vecinales, todas caudillistas y carentes de posiciones ideológicas que se constituyan en una solución de continuidad en la cohesión de sus miembros. Que fue de la Central Obrera Boliviana sin la mano de Juan Lechín Oquendo.

Actualmente, nadie podría imaginarse al partido de Gobierno que agrupa tanto a intelectuales de izquierda como a mineros, cocaleros, campesinos, indígenas y empresarios liberales, sin la presencia de Evo Morales y quien puede imaginarlo sin él. Lo mismo se puede indicar de la agrupación de oposición articulada en torno al liderazgo de Jorge Quiroga Ramírez.

No queremos decir con ello que la aparición de claros liderazgos que posibilitan el nacimiento de movimientos políticos es negativo, simplemente advertir la carencia de bases ideológicas o de un pensamiento y concepción integral respecto de todos los ámbitos de la vida que permita a los ciudadanos elegir de forma menos apasionada y mas objetiva hacia aquello que pueda beneficiarlos directamente y a los partidos supervivir a sus lideres o fundadores, construir verdaderas instituciones, que no dejen a la deriva a sus militantes, que limiten el transfúgio y que a la vez formen liderazgos a futuro en un país que realmente los necesita.

Finalmente, cabe destacar que el Movimiento Nacionalista Revolucionario, supervivió a muchos procesos y revoluciones políticas, renovando exitosamente su dirigencia. Luego de algunas medidas impopulares, a Gonzalo Sánchez de Lozada que acababa de renunciar a la presidencia de la República en un escenario desierto, sus seguidores (y por que no todos los bolivianos) talvez le preguntaron - y ahora que hacemos – y tal vez él respondió – no se ustedes, yo me voy a Estados Unidos (al país de Forrest Gump) -.

30 de noviembre. de 1900, es el día que deja de ser un día cualquiera, en Paris donde se encontraba exiliado desde 1898, ha muerto Oscar Wilde, maximo representante en literatura de la estetica del decadentismo. Hijo de un celebre cirujano irlandes, Oscar Fingall O´Flahertie Wills (verdadero nombre) había nacido en Dublín el 16 de octubre de 1854, educado en Trinity Collage y posteriormente en Oxford, conquisto Londres, Paris y E.U.A. con su caustica ironia y sus dotes de conversador y conferenciante inimitable. Sus novelas “El Retrato de Dorian Gray y El Fantasma de Canterville, entre otras”, brillando también como comediografo por El abanico de lady Windermere, Salome, La importancia de llamarse Ernesto. Con algunos problemas por presumirse su homosexualidad cae preso por dos años, cumpliendo la condena con las condiciones mas penosas en el penal de Reading. Cuando sale de la cárcel se refugia en Paris, viviendo semioculto bajo el nombre de Sebastián Melmoth. Como el tiempo redime todas las cosas, a medida que pasen los años se olvidará la faceta humana del poeta y cada vez se agigantará más y más su considerable a las que ha renovado en muchos aspectos.

Mientras en diciembre del mismo año Gregorio XVI y León XIII hablan de que se debe luchar por la fe y lograr una patria española sin imitadores de Lucifer, al referirse al liberalismo tildándolo de pecado, en enero del 1901 en Estados Unidos la moral puritana se ha aliado con la higiene en la cruzada emprendida por la “Women´s Christian Temperante Unión” de Nueva Cork, advierten que el beso es una practica bárbara y malsana que debe ser abolida. En los casos en que pueda ser evitado, aconOseja, es imprescindible un previo lavado bucal con algún producto de tipo antiséptico. Esto hizo creo una gama increíble de productos y muy buen negocio farmacéutico.

¿Se imaginan un mundo sin besos?

27 de enero, tres meses después de cumplir los 87 años ha muerto en Milán Giuseppe Verdi. Había nacido en Roncole, Parna, en 1813, y desde pequeño manifesto un talento musical fuera de serie. No alcanzo sin embargo la consagración internacional hasta Tabuco (1842), a la que siguieron muchas otras operas hasta las obras maestras de su madurez: Rigoletto, La Travista, Il trovatore, Aída y Otelo. Pero Verdi no sólo hizo de la ópera la música nacional italiana, sino que se convirtió en símbolo de la unificación de su país, hasta el punto de que su nombre era la contraseña de la lucha contra el austriaco: En efecto, VERDI (Vittorio Emmanuel Rey de Italia).

Como garrote de ciego por Juampy


Carta a la tripulación del Batiscafo, comentando sobre su presentación oficial en la Expociencia de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

De mi consideración:

Curiosamente el 28 de octubre se realizaron simultáneamente dos actividades de naturaleza nominal oceánica; la presentación de la Revista cultural Batiscafo y el Corso Universitario. Me explico: Batiscafo, navío sumergible utilizado para la exploración de grandes profundidades oceánicas, y Corso, expedición de marinos denominados corsarios, que tenían por misión – bajo la tutela de su gobierno-, interceptar barcos enemigos y capturar esencialmente la mercancía armamentística.

La constante evolución del lenguaje permite que se utilicen términos de otra manera a su acepción primigenia, como: Revista batiscafo; y se degeneren como corso Universitario. En el primer caso considero ingeniosamente acertado el nuevo uso que se hace del término, con el fin de bautizar a una revista cultural. Y es a partir de ahí donde la imaginación desenrolla divertidos juegos con el lenguaje: Revista sumergible en la cultura, provista de un periscopio cruceño con visión mundial, que puede soportar la presión atmosférica social... sinceramente espero que la transmutación del vocablo origine a un término como batiscafiano; que por ejemplo, podría figurar la actitud introspectiva del ser humano o la de explorar críticamente el trasfondo de la realidad circundante.

Estando en la presentación, realizada en uno de los jardines universitarios, yo tuve una percepción batiscafiana y pude percatarme de la improvisación del acto; que se desarrolló, -literalmente- detrás de la estatua de Gabriel René Moreno. Esta imagen actuó en mí como una triste metáfora: La universidad petrificada, mirando preferente u ¿obligadamente? al corso universitario.

Pero esto es culpa de la Administración Universitaria que desnaturalizando el nombre de la Universidad, no supo dar el espacio conveniente a la presentación de la revista cultural, no debieron poner en balanza a la expedición corsaria que con su despliegue de coreografías, colores y sonidos folclóricos capturó al público, diezmando las posibles asistencia a la presentación de la revista; quedando ésta arrinconada, con unas cuantas sillas mal iluminadas, formando una burbuja que se originó gracias a la inmersión del Batiscafo, una burbuja donde estuvieron tres guitarristas reconocidos: Louis Demons, Eliécer Franco y Gustavo Rivero. Las notas se desgranaron en pausados giros, diseminándose no muy lejos por que abruptamente chocaban contra el estrepitoso bullicio de la avenida centenario donde los corsarios arremetían sin encontrar su mercancía. También pude conocer a los jóvenes promotores de la revista. A su almirante, Marcelo Bacarreza que amenamente compartió la génesis del batiscafo cruceño, que de ser idea, luego sueños y desvelos llegó a materializarse en una propuesta cultural cruceña, rompiendo con el paradigma de que Santa Cruz es una ciudad pagana del Arte. También uno de sus oceanógrafos, Saúl Montaño, nos habló sobre el Arte y su hija predilecta… la literatura. Que en sus términos dijo que era la religión del hombre Universal, con su trinidad: Belleza, Hombre y Palabra. Al final se regalaron Libros – verdaderas joyas literarias-, y, entradas al Cine Bellavista… La burbuja fue perdiendo consistencia hasta desvanecerse dejándonos expuestos a la presión atmosférica social.

Gracias por esa velada. Histórica para la revista e inolvidable para mí; y esperando la publicación de los resultados de sus próximas exploraciones, se despide:

S.M. Hernández


Obra Poética

Autor: Jaime Saenz:

Páginas: 437

Biblioteca: Museo de Hist. UAGRM

Género: Poesía

La Paz tiene el orgullo de haber amantado durante sesenta y cinco años a uno de los espíritus más originales del siglo XX boliviano (1921-1986); Hoy, las calles paceñas buscan en sus noches la figura barbada que olía a poesía y a alcohol, al que escuchaban llamarle Jaime Saenz. Añoran el juego de imaginar qué pensaba aquel hombre que escribió que uno antes de morir, cueste lo que cueste debería procurar estar muerto.

La influencia de Saenz en la Literatura Boliviana, en las generaciones posteriores a él, es decisiva y el reconocimiento a la calidad de su obra es internacional: “Jaime Saenz es quizá el más importante poeta del neosurrealismo, en lengua española”: escribió Álvaro Bonilla en “EL Tiempo” de Bogotá.

Bolivia tuvo la gratitud de reconocer en vida el trabajo de Saenz; lo hizo oficialmente en 1975 cuando la república cumplía ciento cincuenta años de vida. El comité Nacional del sesquicentenario, solicitó a Jaime Saenz la posibilidad de editar algunos de sus libros: EL escalpelo, Muerte por el tacto, Aniversario de una visión, Visitante profundo, El frío y Recorrer esta distancia; Todos estos, junto al estudio de Blanca Wiethüchter sobre la obra del autor, constituyen el libro: Obra Poética. Y es así, que Saenz pasó a formar parte de la Biblioteca del sesquicentenario de la República; donde ocupa un lugar junto Gabriel René Moreno, Franz Tamayo, Mariano Baptista Gumucio, Fernando Diez de Medina, Hernando Sanabria, entre otros.

Las Palabras

Autor: Jean-Paul Sartre

Páginas: 163

Biblioteca: AECI

Género: Autobiografía

El 19 de abril de 1980, la humanidad pierde uno de sus vigías culturales más lúcidos: muere –físicamente- Jean-Paul Sartre; y a partir de ahí se consolida su vaticinio de perdurar en la conciencia de la humanidad a través de sus libros, de trascender el espacio y el tiempo: de ser al fin. Sus huesos ahora son de cartón y su carne apergaminada huele a cola y a moho. En cada lectura de sus libros – La náusea, Los caminos de la libertad, El ser y la nada- se le resucita, se lo siente vivo, pero en ninguno como en su libro autobiográfico llamado: Las palabras: Libro donde, –ellas-las palabras claudican ante el poder de expresión y de discernimiento de Sartre; y así serviles, retratan su infancia, y permiten que él se desnude impúdicamente ante nuestra lectura, con el fin de apreciar su gestación espiritual. Obra fundamental para comprender a Sartre porque nos revela sus primeras lecturas, sus fantasías épicas, sus primeros escritos; el quizás único encuentro con dios, la relación con su familia, la percepción del mundo,… siendo el rector principal la búsqueda de un destino trascendente. En su infancia, Sartre anhelaba un lugar en la biblioteca nacional de Francia y no sólo lo consiguió, sino también en muchas bibliotecas del mundo y una de ellas está en Santa Cruz: La biblioteca AECI.