jueves, 18 de octubre de 2007


En 1994, Robert Zemeckis con la colaboración del guionista Eric Roth en base a la obra escrita por Winston Groom, nos obsequiaron una bella pieza de realismo mágico, llevada al cine con el nombre de Forrest Gump, película ganadora de seis premios “Oscar” incluyendo mejor película, director, actor y guión adaptado. Forrest Gump que fue un gran éxito de taquilla y que efectivamente puede despertar entre los bolivianos, sensaciones de afecto o desafecto que hallan justificable fundamento, trata como muchos recordaran de un personaje cuyo simple sentido común, ligado a valores y conceptos de vida extremadamente sencillos, lo conducen por situaciones y vivencias igual de divertidas como trascendentes en la historia reciente de los Estados Unidos.

La película tuvo excelentes críticas, sin embargo no es la intención del suscrito evocar todo el contexto y significado de la misma, aunque convendría recomendar a los lectores que gustan del cine su apreciación con un sentido mas bien crítico y analítico por las alegorías de vida que en ella se presentan de forma abundante. Me gustaría, sin embrago recrear una en particular: La escena que nos muestra a Forrest que sin un aparente motivo y solo empujado por un fuerte impulso de soledad, un buen día decide salir a correr, atravesando de esta manera su pueblo, su condado, su estado (Alabama) hasta llegar días después a la costa este de Estados Unidos, limitado por el océano, decide correr del otro lado hasta llegar a la costa opuesta y así apreciar nuevamente el mar; y como tenia ganas, seguir corriendo, comiendo según el hambre, durmiendo donde se le presentaba el sueño.

Convengamos que correr solo por el hecho de correr bajo nuestra lógica humana y “racional”, puede llevarnos a otorgarle interpretaciones distintas a la simpleza de Forrest, por lo que en la película primero pocos y luego muchos, son conducidos a pensar que en el recorrido de esta travesía se encontraba la llave de tantas interrogantes existencialistas. El momento culmen se presenta cuando Forrest, a la mitad del desierto, se detiene y ante la expectativa de sus “discípulos” que le habían acompañado en gran parte de su recorrido y que esperaban minimamente unas palabras que despejen sus interrogantes y que les brinde una línea por la cual dirigir sus vidas, se atreven a preguntarle (traducción mas, traducción menos) -Maestro que hacemos- ante lo que Forrest visiblemente cansado responde –no se ustedes; pero yo me voy a mi casa- concluyendo con la travesía, la escena y la presente alegoría.

Ciertamente el contexto es bastante cómico, sin embrago distanciándonos un tanto de él, me gustaría profundizar en los sentimientos que generó esta abrupta parada, entre los llamados discípulos de Forrest y que habían corrido con él, atravesando y soportando diversas situaciones igualmente bellas y adversas, llámese contemplar hermosos paisajes o difíciles condiciones climáticas además claro esta del esfuerzo del trote en si. Y a la hora de imaginar este sentimiento, resulta que es increíblemente sencillo. Cuantos de nosotros hemos corrido detrás de aquellos en quienes veíamos un claro liderazgo y que a la postre solo fue aparente, lo mismo se puede aplicar para aquello que llamamos sueños o aspiraciones y otros lo plasmaron como ideologías a las cuales dedicaron su vida entera.

Cierto es que son muchas, por no decir todas, las personas que han sido abandonadas a la mitad del desierto cuando creían que iban camino a algo trascendente para sus vidas, siguiendo a otros que solo fueron seres humanos que erraron como todos y que se fueron a su casa impávidos a mitad del camino. Y esta afirmación se puede aplicar no solo a los líderes, sino también a ideologías, religiones y otros aspectos que han podido generar desencantos.

Nuestra política boliviana, lamentablemente no esta exenta de este tipo de alegorías, mas bien esta plagada de ellas, a causa seguramente, para ser mas llano y no tan profundo, del caudillismo de los lideres de los partidos. Hagamos un corte histórico y situémonos en este mediano periodo democrático contemporáneo y veamos cual fue el rumbo que los seguidores y militantes de CONDEPA emprendieron una vez fallecido su líder fundador Carlos Palenque Aviles, lo propio podremos afirmar con ligeros matices de diferencia de los militantes de UCS y su líder el filántropo Max Fernández Rojas, ambos partidos o por que no proyectos de vida prácticamente desaparecidos, claro que mas de uno podrá indicar y con justicia que ambos no abandonaron por voluntad sus proyectos, es evidente pero el análisis debe centrase en la frágil estructura de estas agrupaciones políticas, que se desintegran una vez desaparecido su único catalizador que las cohesiona y que les permite vivir un proceso político, de esta manera son las personas, léase lideres caudillos y no las ideologías lo que han permitido la articulación de los movimientos políticos contemporáneos, dejando a la deriva a sus militantes.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria y Acción Democrática Nacionalista experimentaron un nacimiento, apogeo y declive en franco paralelismo de sus líderes fundadores, en la actualidad ambos carecen de dirigentes que tengan la capacidad para emularlos y tomar la posta de su liderazgo o por lo menos no existe el interés de hacerlo.

Pero no solamente este fenómeno acontece dentro de la actividad política partidaria nacional, también en los frentes universitarios que nacen y mueren junto a las derrotas de sus líderes, las federaciones profesionales, juntas vecinales, todas caudillistas y carentes de posiciones ideológicas que se constituyan en una solución de continuidad en la cohesión de sus miembros. Que fue de la Central Obrera Boliviana sin la mano de Juan Lechín Oquendo.

Actualmente, nadie podría imaginarse al partido de Gobierno que agrupa tanto a intelectuales de izquierda como a mineros, cocaleros, campesinos, indígenas y empresarios liberales, sin la presencia de Evo Morales y quien puede imaginarlo sin él. Lo mismo se puede indicar de la agrupación de oposición articulada en torno al liderazgo de Jorge Quiroga Ramírez.

No queremos decir con ello que la aparición de claros liderazgos que posibilitan el nacimiento de movimientos políticos es negativo, simplemente advertir la carencia de bases ideológicas o de un pensamiento y concepción integral respecto de todos los ámbitos de la vida que permita a los ciudadanos elegir de forma menos apasionada y mas objetiva hacia aquello que pueda beneficiarlos directamente y a los partidos supervivir a sus lideres o fundadores, construir verdaderas instituciones, que no dejen a la deriva a sus militantes, que limiten el transfúgio y que a la vez formen liderazgos a futuro en un país que realmente los necesita.

Finalmente, cabe destacar que el Movimiento Nacionalista Revolucionario, supervivió a muchos procesos y revoluciones políticas, renovando exitosamente su dirigencia. Luego de algunas medidas impopulares, a Gonzalo Sánchez de Lozada que acababa de renunciar a la presidencia de la República en un escenario desierto, sus seguidores (y por que no todos los bolivianos) talvez le preguntaron - y ahora que hacemos – y tal vez él respondió – no se ustedes, yo me voy a Estados Unidos (al país de Forrest Gump) -.

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