Hace tiempo que quería hacerle una entrevista a Róger Otero Lorent, señalo las razones para el público preguntón: a) lo hice porque es compañero mío de La primera semana de noviembre se anunció su nombre como el segundo finalista del Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo, organizado por el Viceminsiterio de Desarrollo de Culturas. Dentro de dos semanas, estará su último libro de cuentos, Humor vítreo, en las librerías de la ciudad, esta obra fue coganadora del Premio Nacional de Cuento impulsado por el Municipio de Santa Cruz de
-Decinos, sin pensarlo mucho, en unos cuantos segundos, qué significa la literatura para vos...
-Un escape, un reencuentro conmigo mismo, un autodescubrirse, una búsqueda constante de algo inefable que no existe, que nunca se podrá encontrar, sino inventar con palabras y mentiras, algunas tontas, otras no tanto, pero en su mayoría entretenidas… ¿Cuánto tiempo voy? Ah, pero, y esto es sumamente importante… ¡¡¡¡PIIIII… tiempo!!!
-Sin lugar a dudas, Julio Cortázar. Aunque mi concepto de ‘raro’ puede ser diferente al tuyo o al de muchos, pienso que es el escritor con mayores cualidades para ganarse este apelativo. Basta con nombrar Rayuela, Axolotl, Casa tomada, Continuidad en los parques, Las babas del diablo, para sustentar esta afirmación y convencerse de que, su escritura, normal no es.
-Contanos de algún esc
ritor cuya vida haya marcado ineludiblemente la tuya...
-Y bueno, en realidad cada literatura que leo y me entretiene ya me ha marcado de alguna forma, salvo que pase mucho tiempo para que lo olvide, porque yo olvido con facilidad. Pero si tengo que nombrar a uno en especial diría que mi padre, y luego tendría que añadir, mi abuelo, Raúl Otero Reiche. Ellos han sido gran parte de mi escuela.
-Alguna vez... ¿Has llegado a soñar con algún escritor? Soñar en el sentido de que te has dormido con la novela y has terminado pensando en él...
-He imaginado que he soñado y tal vez entre imaginar y soñar no haya mucha distancia. Algún día voy a escribir esto que voy a contar en su totalidad. Por el momento puedo resumir que, de pronto, aparecía en el interior de un ascensor mal iluminado, de espaldas a los demás tripulantes. No estaba asustado, pese la excentricidad del asunto, pero sí tenía muchas ansias de averiguar quiénes eran mis acompañantes en aquel viaje incierto. Poco a poco me fui dando cuenta, por los diálogos que se cruzaban, que atrás de mí estaban personajes como Borges y Kafka, entre otros.
-Con 3 libros de cuentos ganadores de concursos ¿Crees que has alcanzado una voz propia?
-Por el momento creo que tengo un eco propio, cuya voz proviene desde el futuro; el drama está en averiguar desde qué futuro y de ahí para adelante qué podría pasar. Los isotipos están presentes, no hay cómo salvarse de ellos: la muerte, el humor vítreo, lo grotesco, la ironía…
-¿Qué libros le darías a tu hijo para que lea en su niñez?
-Todos los que él quisiera leer. No lo obligaría para nada en ese sentido. En primer lugar, le crearía la curiosidad mediante el ejemplo y, luego, claro, lo orientaría a elegir libros más acordes a su edad. Pero, eso sí, no lo presionaría.
- Lo rompo a palos, ¡ya no más pobreza en la familia, por favor! (risas)… No, mentira… Le daría todo mi apoyo. Lo que él escoja como profesión, oficio, pasatiempo, trabajo, etcétera, mientras sea honesto, por mí va a estar bien. El único consejo que le daría sería que se esfuerce por mejorar cada día en ‘eso’ que elija, que le ponga pasión y se
...discipline en tomarlo como una ciencia que cada día se tiene que explorar.
-El humor que caracteriza a varios de tus relatos, ¿es una opción que has tomado para expresar lo ridícula que a veces se presenta la vida y no queda más que reírse de sus contradicciones?
-Qué bueno que lo veas desde ese punto de vista. Creo que mi intención es algo parecido a lo que vos dijiste; pero no quisiera entrar en mayores detalles sobre este punto, porque creo en la polisemia de las interpretaciones y siempre que me refiero al análisis de mi propia obra me bloqueo. Es como cuando se cuenta un chiste y luego se lo explica, pierde toda la gracia.
-¿Con qué oficio compararías al del escritor? ¿Se te ocurre alguna metáfora?
-Con el de un dios, o la idea sesgada que se tiene sobre el Verdadero (aunque toda idea sobre Él tiene que ser sesgada, porque es intangible). Los escritores son dioses para sus personajes, para sus lectores, hasta para los mismos críticos (ellos vendrían a ser los ángeles rebeldes); sobran las razones por las que digo esto. La niebla, de Unamuno, ejemplifica esta respuesta.
-¿Los escritores deben ser fanáticos de la literatura o tipos que tengan una relación tranquila con ella?
-Ni lo uno ni lo otro; no creo que exista un modelo exacto para definir a un escritor. Tampoco estoy de acuerdo con los estereotipos en este aspecto. Pueden haber escritores muy comprometidos con la literatura como los debe haber totalmente pasivos. Conozco gente que lee un montón de libros y aún así no puede hilvanar un párrafo coherente y, en contrapartida, sé de personas que no son tan buenos lectores y, sin embargo, escriben mejor que muchos intelectuales. Pero tampoco hay que confundirse, es un axioma que la lectura ayuda muchísimo al escritor.
-¿Cuál es la escritora mujer que más admirás?
-Sor Juana Inés de
-¿Cuál ha sido tu impresión de haber sido seleccionado como finalista del Premio Franz Tamayo? ¿Estás de acuerdo con el criterio que emitió el jurado al preferir obras que alaban el pasado andino?
-Soy muy respetuoso con las opiniones del jurado, tendría que leer el cuento ganador para ver si realmente tiene calidad más allá de la validez del criterio del jurado. No creo que se deba premiar textos literarios por una cuestión de índole social, porque pertenezcan a una tendencia de moda o porque esté expresando una ideología que representa a un grupo de poder, sino porque tenga una calidad que de lejos sea superior a las demás. Del premio me quedó la satisfacción de que quedé entre los finalistas, y además por el dinero, que desde luego, me interesa.
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